21 de abril de 2008

El Abogado 3 pm:

En la oficina hace un calor extraño, no es normal el bochorno en esta época, sin embargo no hay tiempo que perder; aún quedan muchos procesos por revisar, y muchos clientes que atender. En especial el caso que se me presentó esta mañana y que me tiene la cabeza dando mil vueltas.
Trabajo en la sección de crímenes contra los derechos humanos con la que cuenta la oficina de asistencia legal que me emplea como asesor. Esta es una de las secciones más delicadas de la empresa dada la gravedad que para el estado tienen los crímenes que tengo que atender y el carácter de “víctimas prioritarias para la nación” que tienen las personas que nos buscan para iniciar acciones legales contra sus agresores. Por ley de la República, y en nuestra condición de outsourcers del sistema judicial nacional, solo podemos atender los casos en los que la persona injuriada demuestre que sus derechos han sido vulnerados por el terrorismo, cualquier otro tipo de “abuso” deberá de ser cuidadosamente investigado por penalistas de la oficina de verificación (otra sección de la compañía en la que trabajo) en conjunto con investigadores de VECINA, los cuales tienen que ser informados de cualquier nuevo caso de este tipo que llegue a nuestras manos.
Esta mañana cuando recién llegué a mi despacho, un poco más tarde de lo usual pero no lo suficiente para ganarme una reprimenda por parte de mis jefes, encontré esperándome, sentada en una de las sillas de mi escritorio a una mujer joven, de entre 25 o 30 años, visiblemente angustiada y nerviosa. Según me dijo la recepcionista que le recibió, la mujer, que se había identificado como Dolores, había llegado a preguntar directamente por mí, ya que según ella yo era el único que podía ayudarla.
Dolores había sido agredida con un método no muy común de acuerdo a como se dan los ataques de los terroristas, o al menos eso pareciera al revisar el manual No 438877 de procedimiento de la policía judicial de la república soberana, en el que están tipificados los delitos, haciendo especial énfasis en los métodos más comunes utilizados por la subversión, tales como: - Agresión verbal (generalmente con contenido difamatorio en contra de la patria) seguida o no por ataque físico – Encubrimiento de la identidad al realizar acciones consideradas por el código de conducta pública como sospechosas o potencialmente lesivas para la seguridad pública – El envío o correspondencia particular o masiva de información alegórica a los terroristas, sus ideas, o cualquier escrito que directa o indirectamente presente un contenido potencialmente favorable para los intereses criminales. Dolores había recibido un mensaje en el que amenazaban su vida si no hacia lo que se le ordenaba, que era buscarme.
Inicialmente podía parecer un ataque de los terroristas, pero al mostrarme ella la carta que había recibido reconocí inmediatamente el logotipo en el membrete. Más allá de esto, es preciso aclarar que este ataque, a pesar de ser correspondencia agresiva contra un ciudadano, no presenta el carácter de ataque terrorista para la ley por no expresar abiertamente la búsqueda de la consecución de un fín acorde con los intereses terroristas, al investigar el origen del membrete y su significado se darían cuenta los investigadores, tanto de mi empresa como de VECINA, que no se trata de los terroristas, sino de alguien mas.
Lo que Dolores venía a denunciar, y además exclusivamente buscando mi colaboración, no se parecía a ninguna de las anteriores conductas ni a las demás del manual de la policía judicial; sin embargo no podía denunciarla ante VECINA, sabía lo que le pasaría cuando no pudiera probar que las amenazas que estaba denunciando eran de terroristas, sería investigada y ahí tal vez podrían dar con una mancha, en la que yo también estoy involucrado y he ahí el porque conozco de antemano el membrete que encabeza la amenaza.
En caso de que se compruebe que la presunta “victima” no fue agredida por el terrorismo, inmediatamente se reporta su situación a la oficina de delitos domésticos y su expediente es compartido con VECINA, quienes se encargaran de hace la investigación pertinente sobre el denunciante para poder asegurar que no pertenece o simpatiza con ninguna organización terrorista y por lo tanto tiene el derecho a ejercer su justo derecho a la justicia. En caso de que la investigación de antecedentes encuentre un rastro de sospecha sobre las actividades del denunciante, será este detenido por la policía judicial, que se encargará de interrogar al susodicho sobre sus quehaceres y grado de relación con las organizaciones delictivas hasta que otorgue información clave para la captura de mas simpatizantes o de actividades de apoyo a la subversión, mientras que el sospechoso es internado en una de las tantas confinaciones que hay a lo largo del territorio nacional, en los lugares más inusuales.
Al describir la mujer las circunstancias en que se dio el ataque del que fue víctima, no pude más que reprimir los recuerdos de un pasado que quise enterrar, por el bien mío y de todo el país, y preguntarle tratando de esconder el hecho de que ya sabía su respuesta de antemano:
- - Dolores, ¿Y usted porque cree que puedo yo ayudarla? Está poniendo en peligro muchas cosas desde ya al venir a poner esta denuncia. Y evidentemente esto no es una acción narcoterrorista
En realidad quería creer que si lo era, e incluso deseaba que Dolores lo creyera, así todo sería más fácil de esconder: Podría declarar de mi parte una sencilla declaración de víctima no letal de un ataque del terrorismo, le harían unas cuantas entrevistas para la televisión nacional, recibiría un llamado del presidente de la República recordándole la valentía de ciudadanos como ella que, como “soldados de civil que velan por nuestras libertades a cualquier costo” no se amedrentan y denuncian a los crueles antipatriotas, y ya; pero no era tan fácil, la investigación de los agentes del VECINA encontrarían fácilmente las incongruencias del accionar de los intimidadores, e irían por ella, y después por mi. Los que golpearon la puerta y le entregaron la nota con el membrete de lo que alguna vez hubiera sido una de las compañías de seguridad privada adjuntas al estado más notables dentro de lo que fue la reconquista nacional de hace unos años, la que permitió la refundación de la república con el orden actual, quería reaparecer para reclamar su parte del botín, y sin pedir permiso nos estaban reclutando a ella y a mi como chivos expiatorios.
- - Precisamente por eso, doctor, porque usted sabe que no lo es, pero no lo quiere aceptar aún, tampoco lo busco para poner ningún denuncio, todo lo contrario, lo necesito para evitar uno y usted sabe porque se lo pido.
Son las 3:00 pm, y ahora estoy en mi oficina, mirando de frente a esta mujer que vino a trastocarme mi destino al involucrarme en toda una trama en la que una revolución violenta está a punto de desatarse a menos que yo, el más nacionalista de los hijos de esta tierra, demostrara contra mi voluntad y a cambio de mi propia libertad, algo que para mis tiempos es un sacrilegio o un pecado capital: Tendría que alzar la voz y protestar para demostrar, después de 20 años, algo que en su momento no tuve las agallas de enfrentar; creía que para siempre había enterrado ese episodio oscuro en el que por una única vez en la vida cometí el atrevimiento de cuestionar el porqué de las cosas, pero ese bache inconcluso de mi pasado regresaba en este momento obligándome a cerrar una deuda con mi pasado y con un joven que hace 20 años respondía a mi nombre, se veía igual que yo, pero por un pequeño lapso de tiempo no era yo.
-- - ¿Entonces doctor? ¿Me va a ayudar? Mire que parece que ya decidieron de antemano que los dos tendremos que estar en esto enredo juntos.
- - Veamonos esta noche, después del juramento de las 6, hay cosas que tengo que hablar con usted.
Estire mi camisa del día para evitar que el mensaje de la patria se viera arrugado al frente, despedí a mi nueva “cliente” y salí directamente hacia el baño, sin saber mucho que hacer, solo atinaba a pensar en una persona con quien contar para pedir ayuda.